Con la llegada de la temporada de calor en el hemisferio sur, uno de los problemas más comunes son las quemaduras por la exposición prolongada al sol. Es por ello que hablaremos de la maravillosa árnica, una planta que se utiliza en varios compuestos medicinales. En su forma natural, se parece a una margarita con tallos peludos y pétalos de un vibrante color amarillo.
Pero no te dejes engañar por su apariencia de planta común, porque detrás de su aspecto se esconde un gran potencial para la salud. ¡Muchos ya se están beneficiando de sus increíbles propiedades, que van mucho más allá de tratar una simple quemadura!
Las claves de la árnica
Dentro de sus compuestos, encontramos potentes efectos antiinflamatorios. Además, su poder antimicrobiano y antioxidante nos ayuda a tratar una variedad de males.
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Aplicación
Aunque comparte similitudes con las margaritas (que se consumen mediante infusiones), la árnica amplía sus efectos cuando se aplica directamente sobre la piel. ¡Prepárate un ungüento o cataplasma a base de árnica para quemaduras y siente la diferencia!
El efecto antiinflamatorio reduce la hinchazón generada por la quemadura, mientras que el poder antimicrobiano y antioxidante detiene el crecimiento de microorganismos que pueden infectar la herida y protegen nuestras células.
Otros tratamientos
Además, esta planta es un verdadero multitalento: se utiliza para tratar dolores de úlcera, estómago, pulmón, pecho, músculos, riñón, muelas y reumas, ¡gracias a sus variados componentes!
Precauciones
Aunque es fascinante conocer el poder medicinal de las plantas, siempre es recomendable consultar a tu médico antes de usarlas. La árnica puede causar alergias (especialmente en personas sensibles a otras plantas de la familia Asteraceae), y se desaconseja su uso en embarazadas y en período de lactancia debido a sus posibles efectos desconocidos.