Los huertos urbanos están de moda, y las plantas aromáticas son las favoritas para el cultivo en macetas.
La menta no solo añadirá un aroma característico a tu huerto, sino que también podrás consumirla y usarla de muchas maneras. Ideal para infusiones, cócteles, remedios caseros y deliciosos postres. ¡Es una planta que siempre es útil tener a mano!
La maceta adecuada
La menta necesita un ambiente que ronde entre los 15 y 20 grados centígrados. Además, su drenaje debe ser óptimo para evitar el encharcamiento que podría marchitarla. Lo ideal es cultivar esta planta en una maceta de 20 centímetros, cubierta con un abono rico en nutrientes.
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Riego
El riego es vital para cualquier planta, y es fundamental conocer las necesidades específicas de cada especie. La menta requiere un riego constante y abundante, especialmente durante la primavera y el verano. Durante los meses de altas temperaturas, puedes añadir un fertilizante natural para aportar los nutrientes necesarios y evitar que florezca prematuramente.
Poda
Aunque a menudo se pasa por alto, la poda es esencial para mantener la menta en perfecto estado. Recortar sus hojas y tallos ayuda a controlar el crecimiento horizontal de la planta y fomenta la aparición de nuevos brotes, potenciando su crecimiento y floración.