Las margaritas, conocidas científicamente como Bellis perennis, son plantas que pertenecen a la familia de las Asteraceae. Originarias de Europa y Asia, estas encantadoras flores han conquistado jardines y hogares en todo el mundo gracias a su belleza simple y su facilidad de cuidado. ¡Son un verdadero tesoro en la jardinería!
Las margaritas son reconocidas por sus flores blancas con centros amarillos brillantes, aunque también pueden encontrarse en otros colores como el rosa o el rojo. Estas plantas perennes son robustas y pueden florecer durante gran parte del año, proporcionando un toque de color y vitalidad en cualquier espacio.
Luminosidad
Para que las margaritas luzcan en todo su esplendor, es esencial ubicarlas en un lugar donde reciban luz solar directa o al menos varias horas de luz indirecta. ¡Les encanta el sol!
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Riego
El riego adecuado es crucial para mantener tus margaritas felices. Debes regarlas cuando la capa superior del sustrato esté seca al tacto. Evita el exceso de agua para prevenir el encharcamiento, que podría dañar las raíces.
Sustrato
Las margaritas prefieren un sustrato bien drenado y rico en nutrientes. Puedes mezclar tierra de jardín con compost orgánico para proporcionarles un ambiente óptimo donde desarrollarse y florecer.
Temperatura y humedad
Estas plantas son bastante resistentes y pueden tolerar una amplia gama de temperaturas. Sin embargo, prosperan mejor en climas templados y prefieren una humedad moderada.
Abono
Para estimular un crecimiento vigoroso y una floración abundante, puedes fertilizar tus margaritas una vez al mes durante la temporada de crecimiento con un abono equilibrado.
Un toque especial en tu hogar
Las margaritas no solo son fáciles de cuidar, sino que también tienen un valioso significado. Estas plantas representan la pureza, la inocencia y el amor eterno. Además, al tener margaritas en casa, estarás atrayendo buenas energías y creando un ambiente lleno de armonía y belleza natural.