Hay innumerables estilos de manicura, desde la permanente y semipermanente hasta la bicolor, francesa, de gel, rusa o con motivos de flores. Sin embargo, a la hora de hacerte la manicura, recuerda que tus uñas serán más fuertes y sanas si cuidas tus cutículas.
Las cutículas son la piel que rodea la uña, y a veces pueden resecarse, causando padrastros y pielecitas que desmejoran la apariencia de nuestras manos. Pero están ahí por una razón: protegen nuestras manos de posibles infecciones, evitando que virus, hongos y bacterias entren a través de las uñas. De hecho, cuanto más crecen, más protegen, ya que reaccionan a la presencia de agentes externos que intentan atacar la uña.
Los detergentes, el agua y las altas temperaturas son grandes enemigos de tus cutículas. Por eso, usar guantes al cocinar, lavar platos o cuidar tus plantas puede evitar muchos problemas.
La falta de hidratación también puede hacer que las cutículas se engrosen y crezcan sobre la placa de la uña, lo que puede causar problemas. El uso continuado de un aceite y la realización de manicuras ayudan a mantener las cutículas hidratadas y en su lugar, logrando así unas manos bonitas y sanas. Un aceite recomendado es el de argán, que contiene vitamina E y ácidos grasos, aportando propiedades emolientes y vitaminas para unas uñas sanas y fuertes.
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Para cuidar tus cutículas de manera profesional, sigue estos pasos:
Sumerge tus dedos en un cuenco con agua tibia durante diez minutos para ablandarlas.
Aplica un masaje con aceite (argán o almendras son ideales) o crema para hidratarlas y nutrirlas.
Con un palito de naranja desechable, empuja suavemente las cutículas hacia atrás.
En conclusión, cuidar y mantener hidratadas tus cutículas es esencial para garantizar unas uñas fuertes y saludables. No solo protegen tus uñas de infecciones, sino que también favorecen su crecimiento y resistencia. ¡Dale a tus cutículas el amor que merecen y disfruta de unas manos bonitas y bien cuidadas!