La Lavandula Dentata, popularmente conocida como Lavanda, es una planta con un aroma característico y unas hermosas flores color lila. Tiene múltiples usos, desde la decoración hasta las infusiones y la aromaterapia.
La flor de la lavanda tiene numerosos beneficios: calma dolores lumbares, reumáticos y de cabeza, mejora el estado de la piel, reduce la ansiedad, el estrés y el insomnio, alivia dolores estomacales y es útil para tratar enfermedades respiratorias.
¡Esta planta es mágica! Además, su flor dura todo el año, pero cuando mejor se luce es desde mediados de la primavera hasta finales del verano. A continuación, te contamos algunos de sus cuidados para que puedas tenerla en tu jardín o en maceta, decorando algún rincón de tu balcón o terraza.
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Principales cuidados
Además de su hermosa flor, lo bueno de esta planta es lo práctica y fácil que es de mantener. Para que crezca en buenas condiciones, aquí abajo te dejamos los puntos más importantes para su buen cuidado.
Buena Ventilación: Necesita estar en el exterior, pero no necesariamente en el suelo. Si la tienes en maceta, asegúrate de que tenga entre 30 y 40 centímetros de alto.
Exposición al Sol: Necesita bastante sol, al menos 6 horas diarias. Por eso, la ubicación es fundamental.
Sustrato Alcalino: Para un crecimiento nutritivo, debes usar sustrato alcalino. Es fundamental el buen drenaje, ya que no es bueno que se encharque porque tiende a pudrirse fácilmente.
Riego Moderado: Los riegos pueden hacerse solo 1 o 2 veces por semana, evitando regar las ramas y las flores.
Protección contra Heladas: Es fundamental cuidar la lavanda de las heladas. Si está en el suelo, puedes taparla. Si está en maceta, te recomendamos ponerla bajo techo en las noches más frías.
Esperamos que estos consejos te sean útiles si tienes una flor de lavanda en casa. Y si no tienes, ¡te recomendamos que consigas una pronto y disfrutes de su belleza y exquisito aroma!