Cada tatuaje cuenta una historia, una pasión o un capricho que queda grabado en nuestra piel, convirtiéndose en un pedacito de nuestra vida. Pero, atención, tan importante como elegir el diseño perfecto es cuidar ese tatuaje, ¡sobre todo del sol!
No todos lo saben, pero los rayos UVA y UVB, junto con las luces de lámparas y cabinas de bronceado, pueden afectar tu piel, deslucir tus tatuajes y hacer que pierdan su definición. ¿Te preguntas qué tipos de tatuajes son más susceptibles a este problema? ¿Y cómo protegerlos sin renunciar al sol o a los días en la playa? Aquí encontrarás todos los consejos e información de los expertos.
Recomendaciones y cuidados para los tatuajes
El sol ofrece muchos beneficios para la piel y para todo el cuerpo. Aporta vitamina D, esencial para la salud ósea y que nuestro cuerpo no podría obtener solo con dieta y nutrición. Además, ¡contribuye al buen humor y tiene una ventaja estética indudable!
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Sin embargo, exponernos de manera excesiva puede traer varios problemas, especialmente para la piel. La fotoprotección es fundamental. El sol es el principal responsable del llamado fotoenvejecimiento, el envejecimiento de la piel debido a la luz, que provoca arrugas y manchas solares. Además, puede tener efectos nocivos en los tatuajes, ya que los rayos ultravioleta penetran en la piel y la dermis, alcanzando los pigmentos de colores que componen el tatuaje.
Exponernos demasiado puede desencadenar reacciones naturales que consumen el dibujo, haciendo que la tinta se vuelva menos matizada, brillante y nítida. Este problema es especialmente común en tatuajes recientes. Lo recomendable es cuidar la piel tatuada del sol y los rayos UV para no arruinar el diseño.
Los tatuajes con colores requieren más cuidado. Un tatuaje de pigmento negro tiene mayor resistencia al sol que uno de color. Algunos colores, aunque parecen más vívidos al aplicarlos, pueden borrarse o desvanecerse más fácilmente con la exposición a los rayos UV.
Sugerencias de los expertos para preservar la belleza del tatuaje
Espera a que la piel se recupere antes de exponerla a la luz solar directa. Aproximadamente una semana o más.
Sigue todas las reglas de higiene y las indicaciones del tatuador durante este período.
Aplica una crema específica de forma regular, con efectos regeneradores y calmantes.
Mantén siempre limpia la zona afectada y no elimines las costras con las uñas para no comprometer la fijación del color.
Si no puedes evitar la exposición continua al sol durante la regeneración, cubre el tatuaje con una gasa de algodón estéril o algo similar.
Es fundamental aplicar protector solar de alta protección en nuestra piel para asegurar que el tatuaje no esté demasiado expuesto a los rayos UV, garantizando una larga vida y colores vivos constantes.