La realeza de Mónaco tiene a sus mayores exponentes en el plano de la moda, Beatrice Borromeo y Pierre Casiraghi; quienes desde su desembarco en Venecia deleitaron con sus looks en todos sus paseos realizados.
Son una de las parejas monárquicas europeas con más estilo y glamour, sus portes de elegancia los convierten en los invitados perfectos de cualquier evento que suceda. Dejando siempre en la cima a la realeza de Mónaco.
La ciudad italiana de Venecia es una de las preferidas por la pareja y a la que cada vez que encuentran una oportunidad llegan a pasar unos días.
La nuera de la princesa Carolina de Mónaco, tiene un pasado en el mundo Fashionista como una súper modelo que llegó a convertirse en la embajadora de la casa Dior. Y hoy, junto a Pierre conforman una de las parejas con más glamour.
Casual pero con estilo, se los pudo ver paseando por la explanada de la Plaza San Marcos y navegando en las tradicionales “lanchas taxis” que recorren los canales de la ciudad.
En la romántica ciudad italiana alejados de los compromisos oficiales, el dúo real ama vestir cómodamente: jeans, zapatillas, camisetas, amplias camperas y sacos para combatir el frío; son los elegidos.
La suerte del Borromeo
La condesa Beatrice es descendiente de una de las familias italianas con más abolengo, los Borromeo; quienes tienen propiedades en las ciudades principales.
Los Borromeo, originarios de la Toscana, son una importante familia de la nobleza milanesa, numerosa y que va en aumento. Durante siglos tuvo una fuerte influencia en la ciudad de Milán y en las áreas del Lago Maggiore, tal es así que se lo considera como "Estado Borromeo".
Su descendiente Beatrice, ya inmersa en la realeza de Mónaco sigue incrementando esa fortuna y sobre todo el poder real.